B&W-Shots, para CocoSmile.

"La felicidad no se consigue con suerte, se encuentra en las pequeñas cosas de todos los días."





Buenas noches mis queridos lectores, a pesar de llevar mucho tiempo sin dedicaros tiempo alguno espero retomar mi rutina bloggera ahora que dispongo de más tiempo libre.

Quiero dedicar mi entrada de hoy a dos personitas muy especiales con las que he tenido el placer de realizar unas fotos la semana pasada. Os presento a Marta y Angela, dos bloggeras con mucho estilo y creadoras de CocoSmile (página que es recomiendo visitar, por la gran personalidad que hay en cada uno de sus posts).






¿Que tengo y que necesito? Para aquellos que disponen de un equipo de estudio con el que disponer para sacar fotos del susodicho estilo, seguramente ya tienen controlado que necesitan en base al tipo de sesión que quieren y demás, pero... ¿y para los que no hay esa facilidad? En nuestro caso las fotos fueron más bien una sesión improvisada con lo cual recurrimos a lo que "teniamos entre las manos". Principalmente utilizamos: una sábana blanca, cinta para fijarla y tensarla a la pared, un trípode y por supuesto la cámara. Como no disponíamos de flash externo ni focos ni pantallas en ese momento, recurrimos a utilizar cuanto disponíamos de luz. Como podréis observar, se trata de una sesión de lo más "casera".

¿Porque en blanco y negro? A los que habitualmente me leéis, bien sabéis que me chifla trabajar las imágenes de este tipo, por lo cual no es nada raro que escogiera este tema para las tomas. Pero especialmente mi elección vino a raíz de que conozco bien a mis protagonistas y si visitáis su blog podréis observar que son fieles amantes de lo colorido (en ropa, muchos apostamos por los colores claro está), la cuestión es que cuando nos propusimos sacar las fotos queríamos que aunque fuera algo "express" tuviera algo diferente respecto a los anteriores posts con lo cual ¡fuera color!







Una tarde de lo más fiestera. Quiero destacar que para mi lo más importante cuando hago este tipo de actividad es pasarlo bien, disfrutar de la compañía y evitar las fotos de poses forzadas tipo catalogo. Con lo cual, nuestra Marta tuvo la genial idea de poner música de fondo de lo más fiestera y simplemente desmelenarse. Como detalle contaros que la mayoría de fotos son sacadas a traición o bien de un segundo a otro mientras mis chicas estaban a su aire captando su atención con el tiempo justo para poder hacer CLICK! Para mi es un método infalible cuando se sacan fotos a personas que no se sienten cómodas o no saben muy bien como posar ante una cámara. Por lo demás, las risas y bromas a lo largo de los disparos fueron pieza clave para estar en "nuestra salsa".









Os recomiendo que si deseáis firmemente unas fotos de este estilo, y no teneis recursos para poder pagaros un fotógrafo para la ocasión, recurráis a rebuscar entre vuestros amigos y conocidos. El intercambio de experiencias es vital en este mundillo.

Quiero dar las gracias una vez más a Marta y Ángela por unas horas en las que me lo he pasado genial y decirles simplemente que son únicas. ¡Un besazo a ambas!

Un saludo a todos y espero que no os encerréis en casa por culpa de este mal tiempo, el cielo gris también puede ofrecernos estampas increíbles. Así que coged y proteged vuestro equipo, poned un buen chubasquero y... CLICK!



                                  
                                                                                                                                        Foto y textos originales de Caroline A. N.
miércoles, 12 de febrero de 2014
Posted by Caroline Aparisi

Lenguas candentes.

De oscura negrura tiñen los claros, a la cegadora luz de devoradores tonos rojizos. Cargan el aire de espeso y angustioso humo, haciendo huir a quienes por dos, cuatro, seis y ocho patas escapan en busca de aire en condición.

Aquellos que observan desde lejos se lamentan y los que de cerca asisten a la desoladora función... lo sufren. Hogares amenazados, por tierra y bajo ella, a desaparecer lo que en años se levantó. Contienen a cada minuto que pasa la respiración por no ver morir tan rápido todo lo suyo amado y que no se convierta en perecedero recuerdo dañado.





Verdes montes, altivos árboles... bosques de vida que en ceniza lloran el crimen. Habitantes faunos de infiernos corren, mueren o asfixian en su propia desesperación. Plantas por doquier por sus raíces se ven encadenadas a su lecho final.

Rápidas y veloces, sin previo aviso. Llamas accidentadas o provocadas por mentes descuadradas caminan poderosas barriendo con lenguas candentes todo aquello que por su paso cruza. Dañado por fuego queda un corto futuro.




Lloró Galicia de arriba a abajo, de lado a lado... en la templada noche y el cálido día. Manos no natas que escapan a nuestra humanidad y otras dementes, culpables de arrebatar a cada metro el aliento de muchos. Tierra de frondosos pulmones, vivos parajes y aguas inquietas... sollozarán por años las pérdidas.




Sufridos ojos, capturaron la incontrolable estampa. Otros a sus fauces se lanzaron, calmando con sudor la hambruna de aquella esparcida hoguera con coraje como pocos.


         





Sin rencores rumorean los cementerios de nuestros paisajes. Más quienes de palabra poseen y de rabia no carecen, suplican por aquello que de naturaleza corresponde para que no caigan más lágrimas y para ello se adopten urgentes y comprensivas medidas.







Foto y textos originales de Caroline A. N.


miércoles, 2 de octubre de 2013
Posted by Caroline Aparisi

Por ellos, 24J.

Amanece Castilla y León bajo el sol cálido del verano de Julio, la carretera me aguarda para recorrer cinco horas en solitario camino. Y al anochecer, tras llegar al fin a la capital orensana para descasar... apenas cuarenta minutos más tarde, las calles quedaron en silencio y el tiempo se detuvo en una gélida y entrecortada respiración...

La noticia corría calle arriba y traía consigo lágrimas que huían calle abajo. Todos abandonaron sus quehaceres o disfrutes para salir a la calle, coger el móvil y llamar a familiares, amigos y conocidos en busca de respuestas.

Galicia sufrió un estremecimiento digno del más alto terremoto en la escala. El pasado 24 de Julio la vida de casi 80 personas se vio prematuramente escapada a través de los raíles de la vía que cerca de nuestra bella capital compostelana pasaba. Los júbilos de las festividades del Apóstol se vieron bruscamente intercambiados por pechos encogidos y estómagos anudados.

Las manos entonces, se lanzaron a la calle. Médicos, bomberos, voluntarios, vecinos... jóvenes, adultos... cualquiera que ayuda pudiese prestar, allí estuvo aquel negro día para sin recibir... dar. Ojos inundados, manos ensangrentadas... llantos como banda sonora del trágico accidente. Piernas temblorosas abandonaron tras de sí el miedo a no lograr salir vivo de aquel montón de metales entrelazados en los que se había convertido su transporte. Dando gracias a quien no quiso que en la curva la vida que se les había concedido, les fuese robada tan veloz e inesperadamente.
Una sombra se cierne sobre tierras gallegas... jamás en el olvido quedarán quienes se despidieron antes de, contrariamente a mí, llegar a su destino.


Desde CLICK! Quiero dedicarles mi más sentido pésame a quienes la tragedia se coló en sus cotidianas vidas. Y por supuesto, mil gracias a esas manos que supieron saltar a la vía del tren con los ojos vendados para socorrer a quienes sin sentido buscaban ser socorridos y consolados.





Foto: Google Imágenes.
Texto original de: Caroline A. N.

domingo, 28 de julio de 2013
Posted by Caroline Aparisi

Pequeños detalles.

“Corre, corre... que te pillo.” Nos invitan a jugar.

Muchos son los detalles que nos perdemos por ir en busca de imágenes “a lo grande” precisamente fotografiando elementos que son obvios a la vista. Ya sea a ras de suelo, entre las hojas o pétalos... hay miles de diminutos seres listos para ser protagonistas de nuestras tomas.

En nuestro día a día los vemos como “bichos” pero ante la cámara son formas, colores, contrastes y la posibilidad de acercar el ojo de otros a esos pequeños insectos que habitan entre la flora que nos rodea.




Encaríñate con el modo manual. Bien sabido es que disfruto mucho con mi cámara en este modo, y también confieso que hasta hace poco no me había parado a probar con estos seres las profundidades de campo, velocidades rápidas de obturación, etc. El caso es que recientemente, en una pequeña salida que realicé con mi pareja cerca de casa, quise que este pusiera en práctica sus recientes adquiridos conocimientos en dicho modo y a mano solo teníamos... hormigas. Así es, de primeras fue lo único que encontré y lo cierto es que me lo pasé genial. Aunque en mis inicios ya probaba mi cámara con las arañas que encontraba por la casa y la huerta, ahora sé que no les sacaba todo el partido que debiera a esas tomas.





Para fotografiar insectos.  Lo principal es aplicar en todo momento una de las leyes principales en este tipo de fotografía (Macro): cuanto más cerca, mejor. A nivel personal, creo que la observación, la paciencia y la buena vista es lo que más nos influye; con lo cual si sois un saco de nervios, recordad que estáis a escasos centímetros de vuestro sujeto y que este tipo de animales es muy sensible a cualquier movimiento brusco que hagáis... no bastará con gritarle al pobre “bicho” que se esté quieto porque creedme, no os hará caso. No vendrán a vosotros, tendréis que ir en su búsqueda así que es primordial que mantengáis los ojos bien abiertos y si vais en grupo siempre es mejor dispersarse para localizar las zonas del terreno y sus respectivos “habitantes” además de que para hacer las tomas, solo se trabaja más relajados tanto vosotros como vuestro sujetos... no les suele gustar el exceso de público. En cuanto a la paciencia, no esperéis a que en la primera toma salga todo como debiera (es posible, todo sea dicho) así que, si tenéis la posibilidad de realizar varias fotos adelante. No es la primera vez que tengo que corretear con el objetivo planta arriba y abajo hasta que por fin la captura permitía ver claramente al insecto y su entorno sin ser una fotografía demasiado apurada con lo cual, id con tiempo y daros el lujo de observar con calma tanto al sujeto como al “decorado” para analizar sus posibles vías de escape y el punto en el que mejor quedará. Estos tan solo son unos de los muchos aspectos a tener en cuenta en cuanto a actitud. Pasemos a los técnicos.






El equipo. Cuanto más amplio el bolsillo, más opciones hay de hacerse con un buen equipo para este tipo de fotografía. En mi caso, busco con que hacer usando cuanto tenga disponible hasta que pueda invertir en un buen material. El objetivo cumple con una función primordial aquí, tanto su luminosidad como la distancia focal que nos permita alcanzar juegan un papel muy importante (los podemos encontrar ya especializados como objetivos macros). Un trípode lo mayormente estable posible, sobre todo para casos en los que estudiamos y somos capaces de predecir los movimientos, así como si la toma es en el escondite del mismo. En cuanto a flash, existen ya unos determinados para este uso, denominados anulares que cumplen perfectamente su función y de no poder permitírnoslo, es importante no incidir la luz directamente sobre el sujeto ya que además de dañarlo, quemaremos por completo nuestro protagonista y no podremos disfrutar de nuestros resultados; con ello solo obtendremos demasiada luz.

                        




Hora de configurar. Rápidos e impredecibles, así son ellos. A la hora de fotografiarlos, hay que tener en cuenta que la velocidad a la que se mueven es muy alta con lo cual por nuestra parte tendremos que jugar igualmente con velocidades de obturación también elevadas, sin olvidar por supuesto que al aumentarla el tiempo que tendrá nuestro objetivo para la entrada de luz será menor así que nos tocará buscar el equilibrio de alta velocidad con apertura grande para que pueda entrar el máximo de luz posible.





Mis parámetros. Para las siguiente fotografías propuestas los parámetros que han dado resultado en mi caso, con mis condiciones de entorno, han sido: Apertura de diafragma (número F) de f/5.6, velocidad de obturación 1/50s, ISO 100 (sensibilidad), distancia focal de 82 mm con un objetivo de 70-300 mm (la accesibilidad y acercamiento me hubiesen permitido trabajar con otro, pero en ese momento era que el que tenía montado), no tuve que recurrir a ningún tipo de flash y la medición fue en todos los casos central ponderada.

Recordad que nuestras imágenes ganan mucho si respetamos las leyes de composición visual. De las que probablemente pronto caiga un artículo por aquí. No olvidéis que la nitidez y perfección de nuestras imágenes no reside en que estén enfocadas siempre al 100%, hay que jugar con las formas y colores o incluso si una fotografía no nos convence por su escasez de contraste pero los dibujos que traza si que lo hacen, probad a trabajarlas en blanco y negro... puede que os llevéis una grata sorpresa! 

Probad, probad y probad mil y una combinaciones que signifiquen para vosotros una buena foto y... CLICK!









Foto y texto originales de: Caroline A. N.

sábado, 27 de julio de 2013
Posted by Caroline Aparisi

Vigilante nocturna.

"Y ese toro enamorado de la luna..." Decía la canción.

Saludos, queridos lectores. Tras largas semanas de tener mi portátil fuera de servicio, por fin lo he recuperado y puedo publicar las entradas que tenía reservadas para estos días. En especial, quiero mostraros el resultado de una larga secuencia de fotos el pasado 23 de Junio fruto de una agradable noche en compañía de mi pareja, que se inicia también en este mundillo y con muy buen pie he de añadir. Para los que estáis en este mundillo sabréis que esa noche fue la perfecta para fotografiar la Luna.

Obviamente, al ser la primera vez que me enfrentaba a esta bella modelo, tuve que investigar un poco sobre el tema  e informarme de las recomendaciones de los grandes del medio.

Imprescindible. Un trípode, el objetivo de mayor distancia focal que tengáis en casa, vuestra cámara y sobretodo... mucha paciencia. Lo último es imprescindible, ya que la Luna es así de caprichosa ella y supone un reto para nuestro equipo captarla con la mayor definición posible pero tratando de reflejar el resplandor que tanta belleza le otorga.

Mis parámetros vencedores. Tras múltiples pruebas, os indico a continuación los parámetros que resultaron escogidos. Antes de nada, comentaros que la toma final es una combinación de dos fotografías. Es decir, para poder capturar la Luna con sus condiciones lo mayormente gratificantes para mi y a su vez poder incluirla en un cuadro nocturno que le diese algo de sentido a la toma que deseaba, sencillamente hice dos fotos y a continuación las monté en modo vertical a partir de ambas tomadas en horizontal (lo que suelo hacer con las panorámicas habituales pero en distinta presentación). He aquí mis parámetros:

Foto 1 (Luna): Medición puntual, histograma con picos acentuados a la izquierda (predominan sombras), enfoque manual (M) con objetivo 55-200mm a una distancia focal final de 190 mm (se puede intentar la toma en semiautomático con un punto de enfoque previo en otro punto distinto ya que la Luna es un infinito que la cámara no asimila), ISO-100, velocidad de obturación 1/200s (siempre se recomiendan altas para que la luz que emana la Luna no queme nuestra foto), punto F o apertura de diafragma f/13 y por supuesto SIN flash.

Foto 2 (Paisaje nocturno): La diferencia con la anterior la vemos en la distancia focal empleada es de 55 mm en este caso, velocidad de obturación reducida a 1/10s para poder captar el reflejo del agua y en el punto F o apertura de diafragma que aquí resultó con un f/5.6.


Tras unirlas tal y como os comenté antes, obtenemos la siguiente composición:




Sin duda la experiencia fue de lo más entretenida y os la recomiendo, además ya sabemos que en las noches de verano es cuando más se disfruta después de un largo día de calurosas temperaturas.

Y bien, ¿os animáis para la próxima a sacar la cámara a la romántica luz de la Luna? 
CLICK!


Foto y texto originales de: Caroline A.N.

lunes, 8 de julio de 2013
Posted by Caroline Aparisi

De paseo: Lago Castiñeiras.

Quienes se quejan de la ensordecedora ciudad del diario, siempre buscan escaparse a un rincón de tranquilidad en cuanto la rutina lo permite.

En esta ocasión os propongo el Lago Castiñeiras y todo lo que le rodea. Aunque el día de la escapada no pudimos ver la fauna que esperábamos, siempre es bueno tomar nota del sitio e intentarlo en otra ocasión (incluso es mejor, así tenemos ya el sitio reconocido).

Os confieso que últimamente cuando salgo con la cámara, me centro en buscar a los “pequeñajos”, es decir, a esos seres que se esconden y muestran a su vez: los insectos. Así que es muy probable que en las próximas entradas os deis buena cuenta de ello. Ese día, aunque no fueron insectos, tocaba ir en busca de objetivos también de menor tamaño como pueden ser las siempre revoltosas ranas.


                          


El entorno en sí, es de calma total. El único ruido que pude percibir es el de los caballos que por allí rondan mientras comen y el de los tablones de los puentes que facilitan el paso de un lado a otro del río. Sin duda es un sitio ideal para pasear con la familia o como en mi caso, escaparse en buena compañía.
A continuación os presento algunas de las fotografías que se tomaron aquel soleado y por fin cálido día del mes pasado. Entre ellas encontramos nuestros inquietos anfibios o por otro lado las adictas a tomar el sol aves. De las aves poco puedo decir, cuando están en modo reposo es bastante sencillo realizar capturas y más si la luz natural nos acompaña. Al otro lado de la moneda, los anfibios suelen ser bastante revoltosos y requieren de mucha paciencia y buen ojo lo que viene siendo discreción, observación y por supuesto velocidades de obturación lo suficientemente rápidas para que en cuestión de instantes podamos realizar la fotografía sin que nuestro “modelo” se escape. 

Como pequeña observación personal, cuidado donde metéis los pies y mientras os estáis preocupando de la toma... vigiladlos, a la caza de una ranita me “emocioné” de más acercándome y para evitar una húmeda caída en el riachuelo que desfilaba delante de mí, un paso atrás se convirtió en un simpático baño de barro para mis pies, aunque he de añadir que fue preferible a caer hacia delante y someter mi cámara a un indeseado chapuzón.

                          

También quiero compartir otro de mis vicios de ratos libres, las panorámicas. Como pequeña observación os diré que no uso en ningún momento dispositivos que actualmente (cuestiones de mejoras tecnológicas) permitan realizar estas fotos de forma automática. Prefiero el método de darle uso al trípode. Tras determinar el ángulo desde el que voy a sacar la foto, sencillamente fijo bien todas sujeciones del trípode para evitar sorpresas inesperadas de desencuadre. Tras ajustar la cámara con sus precisos parámetros para paisaje, todo es empezar desde el extremo máximo por el cual nuestra foto empezará e ir tomando una tras otra hasta finalizarla. El trabajo posterior requiere algo más de tiempo, en Adobe Photoshop y con calma es cuestión de ir encajando las fotos y uniéndolas mediante las distintas herramientas que el programa nos facilita (Tampón de clonar, parche, corrector puntual, etc) hasta obtener la mayor uniformidad posible entre las fotos sin que se pueda notar donde está el “corte” a la vista. El ajuste de los niveles y demás lo dejo para el final, siempre me resulta m ás fácil ajustar una vez las tengo montadas... eso si, siempre capa por capa ya que el ajuste nunca será el mismo pues las tomas tienen incidencias de luz diferentes por lo cual distintos niveles y demás parámetros. Más adelante prometo compartir algunas de estas fotos que he ido montando y que les tengo cierto cariño por lo bien que lo paso montándolas.







Por lo demás, como de costumbre os recomiendo que salgáis de lo habitual y busquéis sitios que le son agradables a la vista, los pulmones y además... para el bolsillo. 













Foto y textos originales de: Caroline A. N.
miércoles, 19 de junio de 2013
Posted by Caroline Aparisi

Visitando: Pazo de Lourizán.


Recientemente una amiga mía y yo nos escapamos una mañana al conocido Pazo de Lourizán, situado a las afueras de Pontevedra (carretera vieja de Marin). He de decir que el encanto que desprende el complejo es merecedor de mil y un cumplidos, sencillamente... me encantó.

Hablemos de historia. A pesar de su denominación como pazo se trata de un auténtico palacio que tiempo atrás estaba vinculado al político Eugenio Montero Ríos (1832-1914), el cual representa en Galicia la máxima expresión del caciquismo de la Restauración. La propiedad está situada, como os he mencionado antes, muy cerca de Pontevedra ciudad y se extiende a lo largo de 54 hectáreas entre edificios, jardines y arboledas. De sus orígenes bajomedievales solo se puede apreciar el palomar. A finales del XIX se construye la nueva planta del edificio actual, diseñado por Genaro de la Fuente. Del palacio se pueden apreciar las influencias francesas, dominado por la piedra y el cristal, de cuerpo central, con su impresionante doble escalinata  y sus dos torres flanqueando. Al terminar la Guerra Civil la Diputación Provincial adquirió la propiedad y más tarde en los 80 se traspasó a la Xunta, la cual destinó las instalaciones que rodean el palacio como sede del Centro de Investigaciones Ambientales y Forestales de Galicia.

Veo, veo. Tras la visita pude apreciar que aún no se han completado las ya mencionadas restauraciones de las que se lleva hablando desde hace un par de años. A pesar de que en conjunto el sitio es magnífico, si se mira "con lupa" es una lástima ver que el palacio central está en deterioro constante. Esperemos que aguante el tirón hasta que se pueda recuperar su aspecto pasado, lo cual sin duda alguna sería estupendo.

Cámara en mano. Obviamente, mi cámara me acompañaba así que aproveché la escapadita para sacar un par de fotos para estudiar un poco el entorno por si en futuras ocasiones la inspiración pide un escenario como este. La verdad es que aunque fue una visita rápida, quedé muy contenta con algunas de ellas. La cantidad de “verde” que rodea la estructura principal junto con la variedad de colores que ofrecen las flores cuidadosamente integradas en el decorado hacen que cualquiera de las inertes esculturas que se pasean por allí, cobren vida. La combinación de tanta vegetación con la imponente piedra, es única. El día era soleado pero aún no habíamos alcanzado la plenitud molesta que el mediodía da en ciertas ocasiones a la hora de sacar las fotos, así que la cámara no se puso caprichosa en lo que entradas de luz se refiere. Las sombras proporcionadas por los árboles actuaron como parasoles gigantes sin por ello quitarles luminosidad. En lo que a edición se refiere, me lo he pasado en grande experimentando con las fotografías pasadas a blanco y negro junto con las técnicas de HDR y el resultado ha sido bastante bueno.

Sin duda recomiendo la visita a cualquiera que ronde la zona o simplemente por aquello de hacer algo diferente ya sea solos o acompañados, por interés o por búsqueda de un lugar para relajarse. Y ya sabéis, si lleváis la cámara no dudéis en dar rienda suelta a la libertad de perspectivas, contraste de texturas, juegos de sombras y... CLICK!








Foto y texto originales de Caroline A.N.
Fuente información histórica:  varias vía páginas relacionadas








lunes, 13 de mayo de 2013
Posted by Caroline Aparisi

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