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sábado, 27 de julio de 2013

Pequeños detalles.

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“Corre, corre... que te pillo.” Nos invitan a jugar.

Muchos son los detalles que nos perdemos por ir en busca de imágenes “a lo grande” precisamente fotografiando elementos que son obvios a la vista. Ya sea a ras de suelo, entre las hojas o pétalos... hay miles de diminutos seres listos para ser protagonistas de nuestras tomas.

En nuestro día a día los vemos como “bichos” pero ante la cámara son formas, colores, contrastes y la posibilidad de acercar el ojo de otros a esos pequeños insectos que habitan entre la flora que nos rodea.




Encaríñate con el modo manual. Bien sabido es que disfruto mucho con mi cámara en este modo, y también confieso que hasta hace poco no me había parado a probar con estos seres las profundidades de campo, velocidades rápidas de obturación, etc. El caso es que recientemente, en una pequeña salida que realicé con mi pareja cerca de casa, quise que este pusiera en práctica sus recientes adquiridos conocimientos en dicho modo y a mano solo teníamos... hormigas. Así es, de primeras fue lo único que encontré y lo cierto es que me lo pasé genial. Aunque en mis inicios ya probaba mi cámara con las arañas que encontraba por la casa y la huerta, ahora sé que no les sacaba todo el partido que debiera a esas tomas.





Para fotografiar insectos.  Lo principal es aplicar en todo momento una de las leyes principales en este tipo de fotografía (Macro): cuanto más cerca, mejor. A nivel personal, creo que la observación, la paciencia y la buena vista es lo que más nos influye; con lo cual si sois un saco de nervios, recordad que estáis a escasos centímetros de vuestro sujeto y que este tipo de animales es muy sensible a cualquier movimiento brusco que hagáis... no bastará con gritarle al pobre “bicho” que se esté quieto porque creedme, no os hará caso. No vendrán a vosotros, tendréis que ir en su búsqueda así que es primordial que mantengáis los ojos bien abiertos y si vais en grupo siempre es mejor dispersarse para localizar las zonas del terreno y sus respectivos “habitantes” además de que para hacer las tomas, solo se trabaja más relajados tanto vosotros como vuestro sujetos... no les suele gustar el exceso de público. En cuanto a la paciencia, no esperéis a que en la primera toma salga todo como debiera (es posible, todo sea dicho) así que, si tenéis la posibilidad de realizar varias fotos adelante. No es la primera vez que tengo que corretear con el objetivo planta arriba y abajo hasta que por fin la captura permitía ver claramente al insecto y su entorno sin ser una fotografía demasiado apurada con lo cual, id con tiempo y daros el lujo de observar con calma tanto al sujeto como al “decorado” para analizar sus posibles vías de escape y el punto en el que mejor quedará. Estos tan solo son unos de los muchos aspectos a tener en cuenta en cuanto a actitud. Pasemos a los técnicos.






El equipo. Cuanto más amplio el bolsillo, más opciones hay de hacerse con un buen equipo para este tipo de fotografía. En mi caso, busco con que hacer usando cuanto tenga disponible hasta que pueda invertir en un buen material. El objetivo cumple con una función primordial aquí, tanto su luminosidad como la distancia focal que nos permita alcanzar juegan un papel muy importante (los podemos encontrar ya especializados como objetivos macros). Un trípode lo mayormente estable posible, sobre todo para casos en los que estudiamos y somos capaces de predecir los movimientos, así como si la toma es en el escondite del mismo. En cuanto a flash, existen ya unos determinados para este uso, denominados anulares que cumplen perfectamente su función y de no poder permitírnoslo, es importante no incidir la luz directamente sobre el sujeto ya que además de dañarlo, quemaremos por completo nuestro protagonista y no podremos disfrutar de nuestros resultados; con ello solo obtendremos demasiada luz.

                        




Hora de configurar. Rápidos e impredecibles, así son ellos. A la hora de fotografiarlos, hay que tener en cuenta que la velocidad a la que se mueven es muy alta con lo cual por nuestra parte tendremos que jugar igualmente con velocidades de obturación también elevadas, sin olvidar por supuesto que al aumentarla el tiempo que tendrá nuestro objetivo para la entrada de luz será menor así que nos tocará buscar el equilibrio de alta velocidad con apertura grande para que pueda entrar el máximo de luz posible.





Mis parámetros. Para las siguiente fotografías propuestas los parámetros que han dado resultado en mi caso, con mis condiciones de entorno, han sido: Apertura de diafragma (número F) de f/5.6, velocidad de obturación 1/50s, ISO 100 (sensibilidad), distancia focal de 82 mm con un objetivo de 70-300 mm (la accesibilidad y acercamiento me hubiesen permitido trabajar con otro, pero en ese momento era que el que tenía montado), no tuve que recurrir a ningún tipo de flash y la medición fue en todos los casos central ponderada.

Recordad que nuestras imágenes ganan mucho si respetamos las leyes de composición visual. De las que probablemente pronto caiga un artículo por aquí. No olvidéis que la nitidez y perfección de nuestras imágenes no reside en que estén enfocadas siempre al 100%, hay que jugar con las formas y colores o incluso si una fotografía no nos convence por su escasez de contraste pero los dibujos que traza si que lo hacen, probad a trabajarlas en blanco y negro... puede que os llevéis una grata sorpresa! 

Probad, probad y probad mil y una combinaciones que signifiquen para vosotros una buena foto y... CLICK!









Foto y texto originales de: Caroline A. N.

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