Pages

  • Twitter
  • Facebook
  • Google+
  • RSS Feed

lunes, 8 de julio de 2013

Vigilante nocturna.

No hay comentarios:
 
"Y ese toro enamorado de la luna..." Decía la canción.

Saludos, queridos lectores. Tras largas semanas de tener mi portátil fuera de servicio, por fin lo he recuperado y puedo publicar las entradas que tenía reservadas para estos días. En especial, quiero mostraros el resultado de una larga secuencia de fotos el pasado 23 de Junio fruto de una agradable noche en compañía de mi pareja, que se inicia también en este mundillo y con muy buen pie he de añadir. Para los que estáis en este mundillo sabréis que esa noche fue la perfecta para fotografiar la Luna.

Obviamente, al ser la primera vez que me enfrentaba a esta bella modelo, tuve que investigar un poco sobre el tema  e informarme de las recomendaciones de los grandes del medio.

Imprescindible. Un trípode, el objetivo de mayor distancia focal que tengáis en casa, vuestra cámara y sobretodo... mucha paciencia. Lo último es imprescindible, ya que la Luna es así de caprichosa ella y supone un reto para nuestro equipo captarla con la mayor definición posible pero tratando de reflejar el resplandor que tanta belleza le otorga.

Mis parámetros vencedores. Tras múltiples pruebas, os indico a continuación los parámetros que resultaron escogidos. Antes de nada, comentaros que la toma final es una combinación de dos fotografías. Es decir, para poder capturar la Luna con sus condiciones lo mayormente gratificantes para mi y a su vez poder incluirla en un cuadro nocturno que le diese algo de sentido a la toma que deseaba, sencillamente hice dos fotos y a continuación las monté en modo vertical a partir de ambas tomadas en horizontal (lo que suelo hacer con las panorámicas habituales pero en distinta presentación). He aquí mis parámetros:

Foto 1 (Luna): Medición puntual, histograma con picos acentuados a la izquierda (predominan sombras), enfoque manual (M) con objetivo 55-200mm a una distancia focal final de 190 mm (se puede intentar la toma en semiautomático con un punto de enfoque previo en otro punto distinto ya que la Luna es un infinito que la cámara no asimila), ISO-100, velocidad de obturación 1/200s (siempre se recomiendan altas para que la luz que emana la Luna no queme nuestra foto), punto F o apertura de diafragma f/13 y por supuesto SIN flash.

Foto 2 (Paisaje nocturno): La diferencia con la anterior la vemos en la distancia focal empleada es de 55 mm en este caso, velocidad de obturación reducida a 1/10s para poder captar el reflejo del agua y en el punto F o apertura de diafragma que aquí resultó con un f/5.6.


Tras unirlas tal y como os comenté antes, obtenemos la siguiente composición:




Sin duda la experiencia fue de lo más entretenida y os la recomiendo, además ya sabemos que en las noches de verano es cuando más se disfruta después de un largo día de calurosas temperaturas.

Y bien, ¿os animáis para la próxima a sacar la cámara a la romántica luz de la Luna? 
CLICK!


Foto y texto originales de: Caroline A.N.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

 
© 2012. Design by Main-Blogger - Blogger Template and Blogging Stuff